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LaNacioncl » Cultura / Sábado 22 de Marzo del año 2008 / 1:00 Horas.

Una película de viejos
El cineasta que tocó el cielo con la cinta basada en un popular programa radial, deja atrás los 100 millones de pesos que le robó su contador, su salida de Canal 13 y su ventilada pelea con el Rumpy, y se prepara a filmar en los próximos días “El regalo”, una película que destapará los tabúes de la vejez con más de 400 años de talento: Nelson Villagra, Delfina Guzmán, Jaime Vadell, Julio Jung, Héctor Noguera y Gloria Munchmeyer.

Por el antejardín de una antigua casa aledaña a la Plaza Ñuñoa entran y salen personas mayores. Podría ser una casa de reposo con medio internado, pero eso no existe. Además, los sujetos que transitan son reconocidos actores locales: Nelson Villagra, Delfina Guzmán, Jaime Vadell, Julio Jung, Héctor Noguera y Gloria Munchmeyer.

Es la productora Cebra, propiedad de Cristián Galaz, quien junto a su ex asistente, esposa y ahora codirectora, Andrea Ugalde y con un elenco que en total suman más de 400 años y que ellos definen de lujo , preparan las filmaciones de su próxima cinta, El regalo. Es una película de viejos, dice Galaz, quien no habla con eufemismos y sostiene que aquella palabra es la indicada. Además, según su mujer, es una bendición poder llegar a viejo.

Definida como una comedia romántica, la cinta pone a Francisco (Villagra), un astrónomo con más papers que cartas de amor, en la disyuntiva del suicidio. Pero el día de su cumpleaños, Tito (Jung) y Pacheco (Vadell), sus vividores amigos, le regalan un viaje a las Termas de Chillán, donde el hombre verá las estrellas, pero con Carmen, una encantadora viuda interpretada por Delfina Guzmán.

No queremos contar una historia trágica, sino poner a los personajes en un momento de la vida donde tienen que tomar decisiones potentes, como las de un adolescente: trabajar, cómo vivir y qué hacer con las ofertas amorosas, explica Galaz, para quien la sexualidad está enfrentada de forma natural en la cinta: Es algo que tiene que ver con los sentimientos y las emociones. No vamos a mostrar una relación sexual entre viejos.

Según el director, ahora vemos llegar a viejo como un regalo de la vida, no como un cagazo o un estigma. Antes, la gente jubilaba y se moría, hoy tienen una vida nueva por delante. Con esta película queremos decirles a todos: ‘Calma, hay algo que te está esperando y, aunque te va a costar un poco, puede ser muy bueno’.

Han pasado cuatro años desde que el padre de Galaz, sin quererlo, les dio la idea del filme. Me pidió copias del video de un viaje que hizo [a través de una cajas de compensación], y habían cosas que no sabíamos que existían, cuenta, al tiempo que su mujer especifica que se bañaban en las termas, se tiraban barro y bailaban muertos de la risa....

El plato estaba servido y reclutaron como primer financista del filme a las Termas de Chillán. Hoy cuentan con un Corfo, un fondo audiovisual, la Caja de Compensación Los Andes, la agencia Iberojet y EFE, porque después de empezar las grabaciones, el martes 25 en Santiago, el domingo, los personajes serán seguidos por las cámaras en el tren que los lleva a Chillán, hasta llegar a las conocidas termas, donde se registrará el grueso del filme.

Han pasado diez años desde tu última cinta, El chacotero sentimental. Considerando que es la película más vista del cine nacional, ¿te sientes presionado por repetir el éxito?
Me encantaría repetirlo, pero sentirse presionado es muy difícil. Las películas no funcionan en sí mismas más allá del público que llevan.

Estadísticamente, Chile es un país con dos millones de personas en la tercera edad, y en el cine latinoamericano la comedia romántica lidera la taquilla. ¿Hay un cálculo allí?
Andrea Ugalde (A.U.): No hacemos comedia para llevar más o menos público, no hay recetas. En la comedia tratas temas muy profundos, donde la gente se puede reír o llorar. Nadie hace cine partiendo de la base que van a ganar plata.
Cristián Galaz (C.G.): Antes de El chacotero, las películas con más público eran La frontera y Julio comienza en julio, dos dramas sociales. La comedia es arriesgada, funciona con muchas cosas a favor: historia, guión y actores, y en eso estamos muy bien, pero hay que agregarle suerte. Aquí hay género y autor, no mandamos a hacer el guión para que un tipo nos diga que en el minuto cinco tiene que haber algo.

Los viejos de tu cinta no son viejos cualquiera, fueron jóvenes en los sesenta. Imagino que el golpe de Estado no es un tema ausente.
Es parte de la historia asumida por ellos y les toca vivir cuando son muy jóvenes. Al comienzo de la película hay unas escenas que tienen que ver con hacerse cargo de una historia concreta que marcó no sólo a esa generación, sino también a los jóvenes.

Hablando del tema, ¿qué pasó con Pisagua (proyecto detenido desde 1999 y que aborda la vida de algunos actores en los centros de reclusión de la dictadura)?
C.G.: Está vivísimo, muchos creen que está desechado. Estamos trabajando en el guión y estamos convencidos de que hay que hacerla. Todos los días pensamos en este proyecto; además, cada día tiene más vigencia.
A.U.: Nos han pasado cosas muy interesantes; por ejemplo, conocer el mundo militar por dentro con Carrera y Manuel Rodríguez [de la serie Héroes], cosas que no imaginamos de ellos. Cuando los conoces derribas prejuicios.

¿Cuáles?
A.U.: Que son cuadrados. Pero son igual que todas las personas; hay un mundo ahí lleno de matices.
C.G.: El problema es que usan uniforme, pero no son todos iguales. A partir de nuestra historia reciente se nos han grabado a fuego ideas que empiezan a convertirse en prejuicios y en lastres. Pisagua es un ejemplo de los que vivieron esa historia, que fueron muy pocos los victimarios y muchas las víctimas. Muchos militares que les tocó reprimir, también son víctimas.

¿Se sienten víctimas?
Un capitán de 32 años me contó que sufre el estigma de algo que no hizo. Un hombre en una micro lo agarró a garabatos. Me dijo que él no había nacido para el 73 y que lo impulsaban otras motivaciones.

Entonces, ¿cuándo filman Pisagua?
A.U.: Si tú me dices que me pasas un millón de dólares te digo que empezamos en 2009.
C.G.: Es un problema de recursos, se necesitan muchos.

Cuando el contador Luis Cajas te robó 100 millones de pesos, tú dijiste que te había dolido la traición, pero parece que afectó esta producción también.
Sí, la estafa de Cajas provocó muchas pérdidas, entre ellas la revista de cine The End y los proyectos que teníamos. Contábamos con una cantidad de recursos para impulsar Pisagua, hacer gestión internacional, etc. Pero los recursos son una parte de la historia, la otra es la maduración de los proyectos. Faltaba reflexionar; de hecho, no se ha ablandado nuestra visión, sino que se ha puesto más dura.

Imagino que esa maduración tiene que ver con ustedes, porque en los diez años que han pasado desde El chacotero les han ocurrido cosas más malas que buenas: La estafa de Cajas, la salida de Canal 13 en medio de Hippie, la pelea a muerte con el Rumpy por la segunda parte de El chacotero.
C.G.: Jajajá. El otro día lo hablábamos. A vista de buen catador son cosas superficiales: una es plata, la otra una experiencia laboral con una cara muy buena y otra bastante mala. Al final, uno saca conclusiones positivas. De hecho, el mismo canal del que nos vamos indignados con 25 puntos de rating, a los pocos años nos da la oportunidad de hacer un proyecto inédito, como lo fue la serie Héroes.
A.U.: Es como esta película, que tiene que ver con lo que esencial y lo que no. Los dos vivimos la dictadura, nuestras familias fueron reprimidas y sufrimos pérdidas. Los golpes de la vida enseñan a distinguir. Cuando miramos a nuestros hijos sanos, buena onda, y nosotros con trabajo y salud, sentimos que no nos ha pasado nada terrible.

Tanto como para animarse a ver Radio Corazón.
Para qué, uno va al cine porque una película le parece interesante.


http://www.lanacion.cl/prontus_noticias_v2/site/artic/20080322/pags/20080322160101.html




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